Por: MariLuz Rojas Zurita

 

Todos los seres humanos somos muy afortunados por lo mucho que recibimos en nuestra existencia. Desde un inicio, tomamos la vida que nos han dado nuestros padres y luego, sus cuidados que son un plus.

Una vez escuché a una monja budista que decía: “Nosotros recibimos más que lo que damos” y me parece muy cierto. La vida constantemente nos está dando: aire para respirar, sol para tener calor y energía, viento para sentir la brisa, naturaleza para disfrutar, amigos para compartir, trabajos para cooperar…

Si pudiéramos mirar y reconocer con detalle todo lo que tenemos, nos daríamos cuenta de lo afortunados y abundantes que somos. Ese es un motivo para estar agradecidos constantemente por cada momento que vivimos.

A veces, nos aferramos tanto a lo que recibimos que no queremos soltar y nos perdemos la oportunidad de tomar lo siguiente que está esperando para entrar a nuestra vida, como por ejemplo lo que ocurre con el trabajo. Estamos tan cómodos con la faena que hacemos que el día que tenemos que dejarlo, ya sea porque nos despidieron, se nos terminó el contrato o cualquier otra circunstancia, vamos sintiendo una serie de emociones como el enfado, la injustica, la rabia, el dolor, el duelo. Si viviéramos esta circunstancia como una oportunidad de vivir la nueva experiencia que me espera en la puerta estaríamos agradecidos y felices de experimentar lo nuevo. Y daríamos las gracias a la experiencia vivida por el tiempo que hubiera durado.

afortunados de vivir esta experiencia. mariluz

   

Como este ejemplo del trabajo podríamos extenderlo a todo lo que tenemos en nuestra vida y a las personas con las que podemos compartir experiencias y vivencias. Cuantos más seres pasen y formen parte de nuestra existencia más enriquecidos estaremos.

Inclusive tendríamos que agradecer por las experiencias que nos desagradan como cuando interrelacionamos con personas que nos hacen confrontar con nuestros temas no resueltos. Bert Hellinger, el creador de las constelaciones familiares, decía que todas las personas que llegan a nuestra vida es para mostrarnos nuestros temas no resueltos y a través de esa relación con ellas podemos transitarlos y sanarlos.

Si miráramos con este enfoque deberíamos agradecer a cada paso que damos, a cada experiencia vivida, a cada individuo que pasa por nuestro camino y con quienes tenemos la oportunidad de compartir y crecer como personas.

Entonces vamos a mirar la GRATITUD como una llave que abre la puerta a la siguiente situación que se presenta. Y vamos a vivir estas nuevas experiencias como ensayos que enriquecen nuestro espíritu y nuestra vida.

MariLuz Rojas - ConCiencia Magazine
Por: MariLuz Rojas Zurita.
Terapeuta Holística. Facilitadora en Constelaciones familiares.
Coaching Periodismo y ciencias de la comunicación.
mariluzrojaszurita@gmail.com · +34 659 18 26 65