Por: Ana López

Los alimentos o productos que suelen llevarse el primer puesto en producir antojos son los ricos en azúcar, grasa, sal y/o aditivos. Claro, con estos ingredientes cómo no van a estar ricos. ¡Claro  que lo están! ¿Pero qué implicaciones tienen en la salud? 

Antojos de dulces - Nutricionista Ana López

Normalmente, el consumo de estos productos se suele asociar a sistemas de recompensa,  “tengo un día duro, me como una palmera de chocolate tamaño XL”, “tengo un buen día,  vámonos de cañas”. Esto es muy común y propiciado por el ambiente obesogénico en el que vivimos con predomino y abundancia de este tipo de productos.  

Es importante saber que estos productos deben ser de consumo ocasional y que lejos de  aliviar un mal estar o mal día, lo único que pueden hacer es empeorarlo. Ya que al contrario de  lo que se piensa, estos productos pueden aumentar el estado depresivo y quizá, el malestar por  pensar “no tendría que haberlo comido” y llevar a un sentimiento de culpa que desencadena en  ciclos de restricción-atracones, que acaban teniendo un efecto negativo en la salud mental, pilar fundamental del bienestar.  

Antojos de dulces - Nutricionista Ana López

Además del efecto que tienen sobre nuestras emociones, estos productos suelen ser en su  mayoría azúcar y aceites refinados, cuyas implicaciones en la salud son casi siempre negativas,  aumentado el riesgo de mortalidad por varias causas y la disminución de la calidad de vida.  

Por el contrario, como decía, la salud mental es algo muy importante y a veces este tipo de  productos juega un papel social, como por ejemplo, la celebración de un cumpleaños. Es importante saber que un dulce o trozo de tarta no están prohibidos (¡y menos en estas situaciones!) y detectar cuando es social y debemos de disfrutar de ellos a cuando se convierte  en rutina para enmascarar algún tipo de emoción. Y eso se consigue teniendo una buena relación  con la comida y entendiendo que son productos de consumo ocasional y que de esta manera no nos harán daño, pero si se consumen de forma diaria puede comprometer seriamente nuestra  salud.  

Mi consejo es: lo que no se compra no se come. Es decir, sacar estos productos de casa y así solo  serán de consumo ocasional. Solamente cuando salgamos de casa o sea un día más “especial”.  

Si el poder controlar los impulsos para comer determinados productos acaba siendo un problema, acude a un profesional que te ayude a gestionarlo.

Ana López, ConCiencia Magazine

Ana López.

Dietista · Nutricionista.