Por: Ramon Rossell

 

La noche es un privilegio

cuando se escucha el eco

y ahora me juego con la luna

pintarle un vestido negro.

Y debajo de la piel,

farolas llenas de miel,

que me la cortejen

no muy lejos de los cipreses.

Hago bailar las sillas,

entonces abro corazones

se asoma la noche

y se sienta el cuerdo.

Parece quieta y serena

va empolvada de suerte,

se ve negra

y es morena

Le pinto un vestido negro.

Cada noche es camino,

historias extendidas

una a una; pasa por aquí

y de buenas a primeras

se alinea un sendero.

Y debajo de la piel,

farolas llenas de miel,

que me la cortejen

no muy lejos de los cipreses.

Ramon Rossell - ConCiencia Magazine

Por: Ramon Rossell

Escritor Inspiracional