Por: Jaime Xibillé Muntaner

Doctorado en Historia y Arte

 Los Rayos de Las Luces 

,Por muchos motivos, el inicio del siglo XVIII en España, no tiene las mismas características que los países considerados como iniciadores del siglo de La Ilustración. Primeramente por el aspecto religioso y el respeto que se le tiene a la monarquía, convertida en absolutista por el mismísimo Luis XIV, El Rey Sol. La decisión tomada por este poderoso monarca, implicó el desplazamiento de cerca de 5.000 aristócratas a Versalles y la contratación de al menos 15.000 personas de servicio. Algunos autores contemporáneos, señalan que esta deslocalización política le dió un gran impulso al emergente capitalismo francés, debido al  gran consumo de objetos suntuarios, necesarios para la distinción de los cuerpos, tanto femeninos como masculinos, y de la elegancia requerida para los flirteos, los negocios y la política. Se sabe que la villa de Versalles se llenó de pequeños talleres y boutiques que cumplían con diligencia las demandas. 

Felipe V, primer rey de la Casa Borbón en España, era nieto del Rey Sol, se crio hasta su posesión en El Palacio de Versalles, quedando impregnado de la belleza de sus jardines, los cuales más tarde intentaría reproducir para su propio placer en El Palacio de La Granja. La estética que distinguió a su corte, provino de fuentes italianas y francesas. Muchos artistas locales siguieron  a los maestros provenientes de dichas naciones y con gratas rupturas, como acaeció con el extraordinario Francisco José de Goya y Lucientes.

Los lineamientos estéticos se iniciaron con el incendio del Alcázar de Madrid en 1734, lo cual dio paso a una reconstrucción y adición, con diseños de Filippo Juvara y arquitectura de Juan Bautista Sachetti, configurándose así la influencia italofrancesa propuesta por la primera esposa de Felipe V  Doña María Luisa Gabriela de Saboya, y la segunda más italianizante, Doña Isabel de Farnesio. No hay que olvidar a la prodigiosa figura del esteticismo Rococó Carlo Broschi «Farinelli», quien actuó como director de las artes durante la construcción del Palacio de La Granja de San Idelfonso, donde además era músico de cabecera del Rey, pues creía fervientemente en los efectos terapéuticos de su música.

La ilustración en pleno, tuvo que esperar a Carlos III y su grupo de ilustrados, quienes se impusieron la tarea de crear la modernidad española. Sin embargo las fuerzas oscuras de la aristocracia, la iglesia y del mismo pueblo, aferrado a sus antiguas tradiciones, impidieron que la España borbónica iniciara el movimiento llamado progreso, el cual exigía innovaciones sociales e individuales a medida que los medios técnicos creaban la Revolución Industrial.      

Farinelli jugó un papel predominante en el palacio de la granja de San Idelfonso. Allí todos los detalles estéticos pasaban por su visto bueno, siendo además el organizador de los salones del rey, que competían a su vez con los palacios de la aristocracia más liberal, donde se realizaban tertulias sobre las artes, las ciencias y los escritos filosóficos de los ilustrados europeos, muchos prohibidos en suelo español por imposición de la iglesia.

Es importante para el interesado en Las Estéticas del Siglo XVIII Español ver la película completa de Farinelli Il Castrato, en idioma italiano y subtítulos en español en el siguiente enlace: parte 1

https://www.youtube.com/watch?v=C30iFX_Jqow&list=PL099P-PW4USsNHqDwBVlmbEeDBEvuL-L2

 parte 2   https://www.youtube.com/watch?v=8vm6mi_M3bU

En esta rápida visita al siglo XVIII español, no podía faltar la colosal figura del romanticismo crítico español, Francisco José de Goya y Lucientes, quien llegó a ser pintor de la corte de Felipe V. Tuvo a su cargo la pintura de toda una serie de escenas pintorescas de la vida festiva de los madrileños, las campiñas y las fondas, más allá del Rio Manzanares, hoy recuperado gracias al gran proyecto Madrid Rio, el cual sabiamente ha integrado la cloaca en que se había convertido, a la vida metropolitana de la capital de España. Para el caso de Goya sus dibujos fueron destinados a las tapicerías reales, muchas de las cuales se encuentran actualmente en El Museo del Prado.

Este film, trata dos momentos muy cruciales de la vida española, siendo uno la sombra cruel de La Inquisición, la cual se cernía sobre los sospechosos de pertenecer a la comunidad judía, sospechando siempre que habían lavado su apellido castellanizándolo, y por ello siempre susceptible de una investigación de los linajes por parte de esa maléfica institución. Además no solo se perseguían a los judíos, sino también a quienes tuvieran bibliotecas con libros anti-eclesiásticos, a los que seguían los nuevos avances de las ciencias y de la filosofía, que ponían en cuestión la existencia de Dios, la legitimidad del rey por derecho natural y la forma de gobierno absolutista. La infame censura llegó a límites extremos cuando se trasvasó al campo de las artes en general, y en casos muy particulares como el de Goya, pues su obra negra, sus brujas y sus dibujos atormentados, los señalaban como producto de un auténtico hereje.

El segundo momento, está referido a la invasión Napoleónica y la presencia del usurpador José Bonaparte, quien destrona a Fernando VII. La Revolución Francesa se estaba exportando a toda Europa, desatándose un Régimen del Terror, que no dudaba en fusilar y matar en la guillotina a todos aquellos que no querían ser libres. Las escenas son crudas y dramáticas, cuerpos heridos en las calles, cargas como la de los mamelucos, ahorcados, acuchillados y un sin fin de trágicas imágenes, tienen como parangón Los Fusilamientos del 3 de mayo. En este segundo episodio de la película el inquisidor (Javier Bardem), quien lo había perseguido hasta la saciedad, ahora retorna a  la escena, convertido en un inquisidor de la revolución francesa, lo que muestra tristemente que a veces, los extremos se enlazan.  

Haga clic en el enlace para escuchar el audiolibro:                    https://www.youtube.com/watch?v=lOUA03Ylc0w&t=5081s 

Proponemos tres libros que ayudarán a comprender las razones temporales de la difusión que el Siglo de Las Luces tuvo en España. Gracias a La Reforma y sus ideas, se impulsó a la gente de pueblo hasta llegar a los altos cenáculos de la iglesia y de la aristocracia, incluyendo a los soberanos de casi todos los países de Europa.

Esa destreza alfabética iniciada en el seno de La Reforma, impulsó de consumo el gusto por la lectura de libros en sus diferentes géneros en una gran mayoría de la población. En el contexto católico sucedió lo contrario, pues debido a la imprenta y a la deslocalización de las ideas, la iglesia romana intentó por todos los medios impedir la llegada de «libros heréticos» y de los pensadores que irradiaban las nuevas verdades de la ciencia y la filosofía. El hombre máquina causó perplejidad, incluso en los países donde se inició el movimiento ilustrado, debido a la tenaz persistencia de una vida cotidiana permeada por la doctrina religiosa. De La Mettrie creó una nueva visión del cuerpo humano, desprendida de las antiguas semejanzas y de la alquimia que lo organizaba y lo relacionaba con el macrocosmos. Ahora se trataba de una mirada materialista, mecanicista y divertida del cuerpo humano y sus funciones. 

Por otra parte, el libro de Gruzinski «La Guerra de Las Imágenes: De Cristóbal Colón a Blade Runner, desplegará el privilegio que le dio la iglesia católica, en su proyecto de evangelización, a las imágenes, pues ellas eran superiores para el proyecto de evangelización y así se evitaba que el pueblo llano, de la península y de los colonizados de ultramar no pudieran ser invadidos por las nuevas ideas que iban en contra del pensamiento católico.

Finalmente proponemos también una mirada lúdica a las formas del barroco que tuvieron tanta acogida en la América Española y en la literatura del Siglo de Oro, cuya difusión fue amplia y veloz.