Por: Mireia Vinyes

Somos capaces de grandes esfuerzos para conseguir una carrera deportiva, una casa, un puesto de trabajo, un coche… ¡Pero no tanto para procurarnos la felicidad! 

Ahora es seguro que estamos vivos. Ahora tenemos este momento especial.  Ahora podemos despertar del sueño de la ignorancia y darnos cuenta del sentido de nuestra vida. Ahora estamos a tiempo de elegir.

La Meditación nos ayuda a regresar al presente, a sentirnos libres, felices, en paz… ¡Ahora!

meditacion, mireia

Encontrarnos con nosotros mismos, encontrar el significado de la vida en este mismo instante presente. Meditar afirma nuestra determinación de vivir en paz.  De elegir libremente y ser dueño de uno mismo. Meditar permite conectar cuerpo y mente (¡sabemos que, a menudo, el cuerpo hace una cosa y la mente otra bien distinta!). 

Meditar ayuda a afrontar el día con alegría, amabilidad y sabiduría. ¡Es como tomar un vaso de limonada en un día caluroso!

Además facilita el acercarnos más a nuestro interior, tan abandonado por lo general, para descubrir el estado de silencio profundo que podemos hallar en ese interior nuestro, aún y a pesar del bullicio y velocidad exteriores.

La meditación debe ser experimentada por uno mismo para que nazca la comprensión. Nadie puede meditar por nosotros. Realmente, casi ni puede enseñarse, tan sólo dar guías, recursos y acompañamiento a lo largo del proceso de conocimiento, ya que la meditación es un estado del ser, una comprensión espontánea de la realidad tal cual es, una captación de la consciencia pura y simple, en sabiduría y armonía.

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Nos permite ordenar nuestros pensamientos y emociones, en un primer momento, des-identificándonos de ellos, reconociendo que yo no soy mi emoción de este momento, ni mi sufrimiento de ahora… Yo no soy lo que pasa en mi mente o por mi mente… Y así poder darnos cuenta de que no es lo mismo lo que pasa en mi mente de lo que en realidad es mi mente… El primer beneficio es el alivio del sufrimiento mental.

Meditar es, de alguna manera, para entendernos, «no hacer nada», no querer conseguir nada, no añadir nada a lo que sucede, a lo que hay ahora, en este momento en ti, en tu entorno… Es simplemente estar presente, con atención plena y consciente. Sin temor a hacerlo mal y sin esperanza de hacerlo bien. 

Por tanto no hay que valorar como positiva o negativa la meditación realizada porque ya es, en sí, positivo el mero hecho de hacerla. Al terminar la experiencia es aconsejable hacer deseos de repetir, sabiendo que es algo benéfico para uno mismo, y así vencer la pereza, que es uno de los mayores obstáculos de la meditación.

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La práctica de la meditación sentada es benéfica para todos, budistas o no, porque procura pacificación mental, descanso físico, felicidad y alegría. 

*Estas son enseñanzas nacidas de la tradición budista, facilitadas, abiertas, disponibles, para todos aquellos que buscan calmar sus mentes, para acceder al silencio interno, y a la paz simple. Hay muchas otras clases de meditación, más o menos complejas, dentro de los distintos budismos (Hinayana, Teravada/ Mahayana, Zen/ Vajrayana, tibetano)

*ADVERTENCIA: Ante casos de disfunciones mentales, es aconsejable la visita a un especialista. La meditación conlleva un trabajo de coherencia mental al llevarnos a bucear en nuestras capas más ocultas y sólo es posible obtener logros si se dispone de  una cierta estabilidad mental. 

Por: Mireia Vinyes – Lama Drolma

Discípula directa, durante 20 años, del Maestro Bokar Rimpoché. Lama docente del Monasterio DSK, sede central del linaje Shangpa Kagyu del Budismo Tibetano, y del Centro Budista de Palma, EL JARDÍN DEL DHARMA.