Por: Emiliano Matesanz

Me despierto antes de que amanezca, me quedo en la cama escuchando el coro de ranas y enseguida la luz empieza a entrar por la ventana.  Tengo una habitación pequeña y limpia con baño privado y ducha con agua caliente en Don Bosco Fambul.  Aquí viven casi doscientos niños y niñas rescatados de la calle por los misioneros salesianos. 

El padre Jorge Crisafulli, director de este proyecto, vive en una habitación contigua a la mía. En otra está el padre Serguei, un cura de Bielorrusia, y Androvich, un estudiante salesiano para el sacerdocio, de Liberia. Cada mañana cuando bajo a desayunar los escucho rezar en la pequeña capilla que hay junto a la cocina.  Me gustaría poder rezar también, pero no sé. Tampoco sé meditar y nunca tomé una clase de yoga. Me sirvo un té, como un pan con crema de cacahuate y me voy al taller. Todavía es temprano, tengo tiempo antes de que los alumnos empiecen a llegar.

emiliano

En total tengo veinte alumnos divididos en dos grupos desde las nueve de la mañana hasta la seis de la tarde. Ninguno es mayor de edad, todos vienen de la calle, todos son sobrevivientes. Zaainab es una niña que sufrió abuso, tiene dieciséis años. Hace dos meses, en lo que me imagino un repentino ataque de locura, tiró a su bebé al río.  Abdul lleva siempre un gorro de lana en la cabeza para ocultar las quemaduras que le infringieron una pareja de desquiciados que lo torturaron durante una semana cuando tenía doce años.

Algunos de estos niños que ahora están soldando para construir un pez gigante, la semana pasada dormían en la calle debajo de una mesa en Freetown. Son astutos, sus movimientos son impredecibles y saben buscarse la vida a cada instante. Siempre piden agua, tienen sed, una sed insaciable. Son intensos, atropellados y hermosos. Les gusta bailar. Se ríen y discuten con la misma vehemencia.  

La mañana pasa rápido entre el ensordecedor ruido de la radial y la cegadora luz de las máquinas de soldar. Merendamos bananas, mangos y magdalenas.  Intento organizarlos, hablamos, sudamos, construimos pequeñas maquetas. Hacemos planes para un parque, empezamos con los columpios y con un gran pez.

Gracias por su aportación y solidaridad

Podéis hacerlo por paypal:  Lilajuegosreciclados@gmail.com

Por: Emiliano Matesanz

Artista juguetero

 Sierra Leona, junio de 2021.