Por: Pablo Estebala

El deporte es mucho más que hacer ejercicio físico. Hacer deporte es salud, son valores, es una constante enseñanza y una explosión de sentimientos encontrados, como si de una montaña rusa se tratara en la que un día estás en la cima y al siguiente día notas que se te derrumba todo. En definitiva, el deporte es vida.

El deporte es una vía de escape a todos los problemas y preocupaciones del día a día, es ese ratito de evasión, de disfrute y liberación de todo el estrés producido por el ritmo que está tomando la vida en el que parece que todo tiene que estar listo para ayer.

Mucho más que ejercicio. ConCiencia Magazine

En mi caso, mi vía de escape es el baloncesto. Pero este no es únicamente un modo de evadirme del mundo. El baloncesto también va mucho más allá. Me enseñó valores muy importantes como el compañerismo, que el “nosotros” está por encima del “yo”, a disfrutar del proceso en el que hay días mejores y peores pero que esos días malos son los que luego nos permite valorar y disfrutar más aún de los buenos. 

Y es que cada vez tengo más claro que “unos días se gana y otros se aprende”, porque para aprender a levantarse, también hay que caerse y de esta manera poder avanzar. A veces es mejor dar un paso atrás, para luego poder dar dos hacia adelante.

También me enseñó a conocerme, a darme cuenta que uno  es capaz de sacar lo mejor de sí mismo o de empequeñecerse, que la palabra rendición es solo una palabra más del diccionario y como se suele decir en deportes, hasta que el árbitro no pita el final, todo puede ocurrir. A entender mejor mis emociones, mis límites y mi potencial.

Aprendí a valorarme, que no siempre se tiene el apoyo de todas las personas de tu alrededor, lo que también me ayudó a dar valor y saber que quien de verdad te quiere, te lo demuestra con actos, no con palabras y alabanzas que se pierden en el aire.

Me enseñó a no olvidar de dónde vengo, de todo lo conseguido, para darme una motivación extra en los momentos malos y no tirar la toalla. Y en los momentos de mayor euforia, me da esa serenidad para saber que aún queda camino y que debo seguir trabajando día a día para llegar a todo mi potencial.

A trabajar con humildad y con respeto, tanto a uno mismo como a los que te rodean. Y tener la conciencia tranquila de que consiga o no el objetivo, he dado todo lo que tenía en mis manos, de que he ayudado con mi “yo” a ser mejor “nosotros”.

También me ha dado muchas amistades, amistades de verdad. Al final, compartir la misma pasión, luchar juntos, ganar y perder juntos, vivir todo el proceso que conlleva una temporada (o varias), en la que compartes gran parte de tu tiempo… Une de una manera especial. Lo bonito del deporte de competición es que estas amistades no solo llegan dentro de tu mismo equipo sino también llegan con algunos rivales contra los que compites, pero con los que también se comparte la pasión y las ganas por un deporte tan bonito y único como el baloncesto.

En definitiva, por todo ello y mucho más, el deporte es vida, porque mediante el deporte, además de ganar en salud, te hace mejor persona, te hace madurar y dar valor a lo que realmente importa en esta vida como son las personas que te quieren y apoyan, como son los pequeños detalles del día a día, te aporta y te enseña valores que se extrapolan perfectamente a la vida cotidiana y te ayuda a darle una visión diferente, de tal manera que afrontas las situaciones de una manera mucho más sana.

Más que deporte. ConCiencia Magazine

Por: Pablo Estebala

Deportista, Nutricionista y Dietista