Por: MariLuz Rojas Zurita

BENDICION, hermosa palabra para dar y recibir buena energía o deseo entre las personas. Esta expresión a muchos les puede parecer anticuada, como si fuera un vocablo pasado de moda, que solo usan los mayores o aquellos que tienen un vínculo profundo con alguna doctrina religiosa.

Bendición es un vocablo poco utilizado en occidente, aunque hay países en Sudamérica que sí la tienen como costumbre, en concreto Colombia. Allí, las personas mayores se lo dicen a los más jóvenes. Muy utilizado de padres a hijos, es común pedir la bendición a los padres al saludarles, al despedirse y al momento de irse a la cama.

La palabra bendecir proviene de dos raíces latinas: “bene” que significa bien o bueno y “dicere” que significa decir o mencionar. Dicho de otro modo, hablar para desearle el bien a personas o acontecimientos.

Por lo tanto, al expresar esta palabra a alguien estamos deseándole salud, vida, felicidad y fortuna.  Bendecir significa anhelar y querer el bien ilimitado para los demás y también, invocar la protección divina sobre algo o alguien. Aunque no sea utilizada por todos, seguramente está albergada dentro del corazón de todas las madres, ya que el mayor sentimiento de amor está en ellas. El verdadero sentir de una madre siempre será desear el bien para sus hijos.

El amor de una madre se manifiesta con su protección desde el vientre y sus cuidados posteriores en los primeros años de vida del bebé. Aunque algunas veces no puedan ellas darles todo lo que necesitan, desde la conexión más profunda, siempre otorgarán la bendición a sus hijos.

Aun cuando lo pongamos en duda, todos albergamos en nuestro interior sentimientos buenos de amor y paz, pero pocas veces somos conscientes de que esa capacidad puede crecer y desarrollarse conforme la ejerzamos.

Es importante entender que al bendecir generamos energía y pensamientos llenos de luz y los atraemos de la misma manera. Esa bendición que enviamos regresará a nosotros.

Una manera de llevar a cabo la práctica de bendecir es comprender el dolor y angustia que pueda estar viviendo el otro y el deseo de aliviarla, es mirar y sentir compasión por las personas que nos rodean o con las que tenemos la oportunidad de relacionamos, no solo con aquellos que son familiares.

Al despertar, bendice tu día, tus acciones y a tus seres queridos. Ellos se verán rodeados de esa bendición. Al pasar por la calle o en tus lugares de concurrencia, bendice a quienes mires, tu bendición acompañará a los demás en su camino. Cuando te encuentres con gente y hables con ellos, bendice su salud, su trabajo y su vida en general. Bendecir es aprender a mirar a los otros con ojos del amor y la solidaridad.

Bendición de tu madre

por Snatam Kaur

https://www.youtube.com/watch?v=WeJfurPaOsg&t=13s

Por: Mariluz Rojas Zurita

Equipo de ConCiencia Magazine