Por: Asociación Bona Ona

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PROPUESTA PARA LA MORATORIA EN LA IMPLANTACIÓN DEL 5G

Es evidente que muchos de nosotros hemos admitido de una manera bastante acrítica que una de las consecuencias naturales del actual desarrollo de nuestras sociedades, consiste en disponer cada vez más de un mayor número de dispositivos electrónicos que tengan mayor potencia más conectividad y más cobertura.

Parece que asumimos de una manera inconsciente una especie de determinismo indeseable y aceptamos que este hecho prácticamente es una consecuencia natural del progreso social.

Hemos caído en lo que “Ecologistas en acción” califica de “sonambulismo tecnológico”, que nos lleva a confundir dos términos que no siempre van de la mano: el progreso social con el progreso tecnológico.

Nos encontramos a las puertas de lo que se ha venido en denominar como “la cuarta revolución industrial” basada en la automatización, en la hiperconectividad y en el internet de las cosas. En este contexto la tecnología 5G juega un papel primordial porque es la base en la que debe de apoyarse esta revolución.

Por una exigencia democrática elemental, sería lógico que existiera un control y un debate social sobre los desarrollos tecnológicos de envergadura que tienen capacidad para re-configurar la economía, la sociedad y la relación de éstas con la biosfera. Es obvio que estamos ante este supuesto y que se nos burla cualquier capacidad de decisión sobre algo que nos afectará a todos, nos guste o no nos guste, porque las decisiones se toman en otros planos a los cuales los ciudadanos de a pie no tenemos ni acceso ni voz ni voto.

Tal vez, y antes de que sea demasiado tarde, ha llegado la hora de replantearnos si realmente este despliegue debe de continuar o bien si debe ser paralizado y someterse a una profunda evaluación política, técnica y sanitaria. Estamos en un mundo que sufre de una emergencia climática y que se sitúa en una trayectoria de colapso ecológico-social y precisamente son las empresas de la tecnología de la información y la comunicación (TIC) las que actúan como aceleradoras de este “turbocapitalismo” que nos han llevado hasta aquí, por lo que los discursos de limitación de emisiones y de una sociedad sostenible quedan reducidos a poco más que declaraciones de buenas intenciones, sin valor real. Los motivos son varios:

1- Es incompatible con los acuerdos de París para la reducción de emisiones contaminantes: La digitalización se ha convertido en el sector industrial con el crecimiento metabólico más explosivo del planeta. Los datos de consumos de energía del año 2012 al 2014 sitúan al sector de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en el tercer puesto a nivel global no demasiado lejos de los consumos de China y de EE.UU. y se calcula que las emisiones de gases de efecto invernadero de este sector podrían suponer un 15% del total en el año 2040.

2- Impacto directo de la densificación de radiaciones artificiales sobre los organismos vivos.

Entre los más estudiados, la afectación de la abeja melífera por los CEM, cambios reproductivos, de comportamiento y correlación con el colapso de las colmenas, que a su vez amenaza la seguridad alimentaria humana. Otros ejemplos son la afectación negativa del éxito reproductivo de la cigüeña blanca, de la orientación durante la migración de las aves, del aumento de la producción de terpenos en plantas aromáticas (volátil y muy inflamable).

Incluso la atracción hacia fuentes de radiaciones (900 MHz) de las garrapatas infectadas de rickettsia. Existe un enorme desconocimiento sobre los impactos en la vida silvestre porque apenas se estudia y la regulación los ignora por completo.

3- La conservación de los espacios naturales: La dependencia de estas tecnologías de minerales escasos como el coltán, el cobalto o ciertos tipos de tierras raras hacen que el aumento de la minería necesaria para cubrir la demanda de nuevos móviles y terminales, suponga una amenaza por el impacto de los metales pesados asociados a esta minería y la destrucción de hábitats, de espacios protegidos, de ríos, fondos marinos y de muchas comunidades indígenas despojadas de sus tierras ancestrales.

4- La dinámica de la renovación constante de los terminales informáticos como consecuencia de la obsolescencia programada están creando una auténtica emergencia de basura electrónica que es la causante de la contaminación de aguas y de enfermedades en zonas de vertido, normalmente países pobres que cobran por recibir lo que los países ricos no quieren en su propia casa.

5- La contaminación del firmamento: Los astrónomos alertan que el despliegue masivo de los satélites vinculados al 5G necesarios para su desarrollo, interferirá en las observaciones astronómicas con lo que cambiará el firmamento que conocemos y que al ser de todos, debería ser patrimonio de la humanidad.

6- La interferencia de los satélites 5G con los satélites meteorológicos, herramienta esencial en la predicción de riesgos, la celeridad de los avisos y respuestas rápidas.

7- El control de la información y el uso que se hace de ella: Nuestros datos están en unas pocas manos. Las conocidas como GAFAM (Google, Amazon, Facebook, Apple y Microsoft) tienen el control sobre la información que las personas generamos y utilizan el “Big Data” al servicio de fines de dudosa utilidad social. Cuando todos nuestros aparatos estén conectados al “Internet de las cosas”, el volumen de información se incrementará de forma exponencial quedando expuesta nuestra privacidad.

El uso que hacen determinados estados como el chino de estos nuevos medios digitales han creado lo que se conoce como “tecno-dictaduras” y cuyas prácticas, con la excusa de la crisis del COVID-19, están siendo imitadas por muchos países de occidente.

8- Por último, la contaminación electromagnética: El llamado “internet de las cosas” pretende hacer que millones de objetos y de dispositivos domésticos estén permanentemente conectados a antenas que emiten ondas. Es una contaminación invisible, pero ¿qué consecuencias para la salud puede tener la sobreexposición a las radiaciones de móviles, torres de alta tensión, electrodomésticos, routers, sistemas de alarma, sensores, etc., con antenas emitiendo desde cada edificio, farola, semáforo, e incluso en la playa?   ❤️

Por: Asociación bona ona 

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