Por: Margaret Mora

Dharma es un vocablo sánscrito que se ha vuelto muy popular en nuestros días, aunque a menudo no sepamos exactamente qué significa. Lo cual no es de extrañar, porque tiene muchos significados distintos según el contexto en que se use.

Es una palabra clave en casi todas las religiones de origen indio: hinduismo, budismo, jainismo y sijismo. Aunque cada una la emplea de manera ligeramente diferente.

En el budismo, es el nombre que reciben las enseñanzas de Buda, tanto las que impartió directamente, como la de los maestros realizados que le sucedieron. Cuando decimos: «Vamos a escuchar una enseñanza del Dharma, vamos a estudiar el Dharma, etc.», nos estamos refiriendo a la escucha y estudio de enseñanzas budistas. 

Pero también tiene un significado incluso más profundo: verdad, realidad, modo de ser, naturaleza… Y es que justamente la enseñanza del Buda —el Dharma— surge de una comprensión directa de la realidad y es el camino del cultivo de la sabiduría, del amor y la compasión por medio de la observación directa. Por eso se dice que el Dharma es el camino del despertar o el camino del amor y la comprensión.

En contextos más filosóficos o técnicos, Dharma también significa fenómeno, objeto de conocimiento. Así aparece en una famosa cita que empieza describiendo la causalidad de los fenómenos y continúa presentando los puntos esenciales del camino budista:

«Todos los dharmas surgen de causas, las causas fueron enseñanzas por el Tathagata. 

Sobre la cesación de las causas el gran Shramana dijo lo siguiente:

“No realicéis ni el más mínimo acto negativo, practicad una gran abundancia de virtud y disciplinad plenamente la propia mente;esta es la enseñanza de Buda”»

 

La esencia de las 84.000 enseñanzas del Dharma impartidas por el Buda están resumidas en esta última estrofa. También se puede resumir en lo que se conoce como los tres adiestramientos: el adiestramiento en la conducta correcta, en la concentración meditativa y en la sabiduría. S.S Dalai Lama lo resume diciendo: «El budismo es la ciencia de la mente». 

Nota: Tathagata y Shramana son ambos epítetos del Buda, el primero se traduciría como: «El así ido» y el segundo: «El practicante de virtud».

El dharma. ConCiencia Magazine

La Sangha

Es la comunidad de practicantes de las enseñanzas de Buda. El término sánscrito significa simplemente asamblea o comunidad; los tibetanos hicieron una traducción más específica: «guen-dun», que literalmente es: «los que aspiran a la virtud».

Es un componente esencial en el camino budista, donde el Buda es el maestro, el Dharma es el camino y la Sangha son los compañeros en el camino. Otro paralelismo es pensar en el Buda como un eminente doctor, en el Dharma como el tratamiento y la medicación; y en la Sangha como el personal de enfermería, que nos ayudan a recuperarnos. 

Aunque, en el mismo ejemplo, la Sangha también puede ser vista como los antiguos pacientes que ya se han recuperado. El ver lo bien que les ha sentado el tratamiento, aumenta nuestra confianza en el médico y en su modo de proceder. Además, como han pasado por lo mismo, siempre nos pueden dar consejos útiles que faciliten nuestra recuperación. 

Así pues, la Sangha cumple muchas funciones: la noble sangha o los más experimentados, hacen que aumente nuestra confianza en el camino y nos proporcionan una ayuda y guía inestimable. La sangha de compañeros nos acompañan, aprendemos juntos, practicamos juntos, crecemos juntos. 

El que haya una comunidad es lo que hace posible organizar los eventos de enseñanzas y los retiros de meditación. En este sentido, la Sangha no es solamente la audiencia a quien va dirigida la enseñanza, sino que es el medio mismo que proporciona las condiciones necesarias para que se imparta el Dharma. Cuando meditamos en comunidad, la energía de los unos y los otros se suma y podemos practicar con más determinación y lucidez. Además podemos comentar entre nosotros nuestras dudas, inquietudes y experiencias, aprendiendo los unos de los otros. 

Pero incluso cuando no todo sale color rosa, otro aspecto que cumple la sangha es que nos hace de espejo. Nos ayudan a crecer, no solo porque sean sonrientes y amables, pero también cuando surgen desacuerdos y malentendidos, ya que es en estos momentos que nuestra práctica del Dharma se pone a prueba y podemos examinar si todas estas enseñanzas se han quedado a nivel intelectual o si realmente han transformado nuestro ser. 

Estamos aprendiendo, lo que significa equivocarnos. Uno de mis maestros dice: «Error tras error se recorre el camino sin error». Lo importante es darnos cuenta, reconocer nuestros errores y seguir creciendo y aprendiendo; y en esto la Sangha es de vital importancia.

 

El dharma. ConCiencia Magazine

Por: Margaret Mora

Física, estudiante de Neurociencia, Lama Budista y traductora e interprete del Tibetano.