Por: Imala

¡Quiero enamorarme y que se enamoren de mí! Ardua tarea en estos tiempos de tribulación, incertidumbre y encierros perimetrales, sin mencionar mi edad considerada de riesgo por las autoridades sanitarias que han decidido llenar mi vida de patologías previas y que, apelando a mi salud, no quieren que sea feliz.

Después de haber hecho una limpieza exhaustiva de mi clan remontándome a siete generaciones de ancestros como dicen los entendidos, honrar al sagrado masculino y perdonar a todos los capullos que hicieron daño a mis tatarabuelas, abuelas y a mí misma, he tomado una decisión consciente (según escribo tengo algunas dudas sobre mi nivel de consciencia en esta materia) a la vez que arriesgada, y decido salir de la famosa zona de confort que en mi caso es muy apetecible y me dedico de lleno a crear la realidad que quiero. Para llevar a cabo mi objetivo, debo crearlo primero en el campo etérico (la imaginación para los que se pregunten qué es eso del campo etérico).

Como uno de mis dones es la creatividad, no tengo ningún problema en hacer un retrato robot de lo que deseo; no dejo nada al azar para que el Universo no tenga ningún problema de interpretación al hacer mi petición. Un malentendido por su parte o una definición vaga por la mía, dada la escasez de tiempo que tenemos y los inconvenientes que nos están poniendo, nos provocaría emociones y desengaños que no nos convienen. 

Así que comienzo con la edad- mejor si él no es de riesgo, no nos aportaría nada tener entre los dos más de 150 años-;  sigo con la estatura, color de ojos, peso, dientes blancos y perfectos, voz armoniosa a través de la mascarilla, datos fiscales y bancarios, certificado de antecedentes penales, militancia en partido político y cargo en el mismo –últimamente, están dando muchas sorpresas y hay que ser precavidos-, nivel académico, cuantía de la jubilación, potencia sexual o imaginación y conocimientos al respecto en caso de faltar la potencia y la fuerza que en honor a la verdad, se corre el riesgo de que sea lo más frecuente, cursos de crecimiento personal, trabajos de sanación con la ex para dejarla ir en paz y sobre todo para no repetir patrones de conducta que me afecten, hijos independientes y a ser posible viviendo en el extranjero u otra comunidad autónoma- al paso que vamos, doy por buena la comunidad autónoma ya que tiene los mismos efectos-, por supuesto debe ser honesto, leal, cariñoso, amable, inteligente, limpio, guapo, servicial, compasivo, solidario, concienciado con el cambio climático, con sentido del humor, conectado con su sagrado femenino aunque no demasiado para no confundirnos entre nosotros -debe quedar claro que yo represento al femenino- y lo más importante: debe pensar que conocerme es el mayor regalo (no cuenta la lotería), que le ha dado la vida en estos momentos de aburrimiento y falta de ilusión. 

No sería justo que yo no aportara lo mismo que pido y como a base de cursos de desarrollo personal, mi autoestima se ha empoderado hasta ir por libre sin mi consentimiento, me ha convencido de que soy la candidata perfecta para todo aquel que reúna las características ya expuestas.

quiero enamorarme, imala

Pero como dice la canción, el destino (aquí léase el bicho mamarracho) ha querido que vivamos separados y no hay manera de que aparezca alguien de estas características en la zona en la que estoy confinada y confitada. Empiezo a creer que el Universo está en ERTE y que ninguna energía sutil trabaja de momento. Como soy una persona optimista y resolutiva, he concentrado mis esfuerzos amatorios en el SuperCor, ya que se ha convertido en un centro social. Como es pequeño, no podemos guardar la distancia de seguridad y he puesto mis esperanzas en la sección de bebidas y productos congelados al observar que allí es donde veo más hombres solos. En un derroche de imaginación, he dibujado un gran corazón rojo en estas dos secciones, incluyendo también un Cupido con sus flechas esperando que haga bien su trabajo.

Aunque hasta el momento solo he conseguido almacenar en mi casa agua embotellada para resistir a una sequía veraniega además de vinos y cervezas –debo justificar el tiempo que paso allí, mis intenciones siguen firmes. ¡Resistiré! ¡Si tengo que salir de los límites de mi barrio y rozar la ilegalidad para encontrar el Amor, lo haré! ¡Quiero volver a sentir esas mariposas en el estómago y si contagio será alegría; mis ojos volverán a brillar y dibujaré una sonrisa en la mascarilla para que el mundo sepa que soy feliz y no será la OMS quien me lo impida!

Por: Imala