Por: Ramon Rossell

Aprendí del maestro Song que el mundo es como un campo de aprendizaje, una dimensión donde aquello espiritual toma cuerpos humanos para aprender lecciones necesarias para el desarrollo del alma.

Venimos de vivir tiempos difíciles ahí afuera. Pero las soluciones están en nuestro interior. Si miramos dentro de nosotros, entonces estamos salvados. Cuánta razón tenía el maestro.

salvados, Ramon

Por supuesto que me siento triste cuando veo tantos malentendidos y conflictos, tantas disputas y enfrentamientos, tantas palabras inmerecidas y tantas llagas abiertas. Igual que vosotros, no soy ciego a la locura que la humanidad ha creado para sí misma y al sufrimiento de una pandemia, de todas las pandemias que nos asolan cada día… 

Pero hago un gran esfuerzo para equilibrar el mal que hay en el mundo, que es mucho y muy poderoso. Y esto es justo lo que hago para no sentirme enfadado con el mundo: equilibrar el mal. El amor es mi oración de equilibrio. Porque he mirado en mi interior y sé que entonces estoy salvado.

En un mundo donde prevalece la injusticia, la inmoralidad y la individualidad, es bueno recordar que solo de la mano de la integridad del conjunto viene la curación. Desde la individualidad no hay curación. Solo cuando somos uno estamos sanos. Si miramos en nuestro interior, entonces estamos salvados.

Cuando estamos sanos somos felices. El propósito de cualquier vida es ser feliz. Y ser felices equivale a haber alcanzado la unión. Es así de sencillo.

Hay una grieta, una grieta en cada cosa por la que la luz penetra e ilumina el interior en el que debemos beber la curación. Si dejamos que la luz penetre en nuestro interior, entonces estamos salvados.

Por: Ramon Rossell

Escritor Inspiracional