Por: Neus Lluna

Desde el equipo de ConCiencia Magazine tenemos el placer de presentar a Katrin Starostenko, artista visual enfocada en la ecología y nueva colaboradora de la revista.

ConCiencia Magazine. Háblanos del azul del mar que destilan tus obras:

 Katrin Starostenko. ¿Te refieres a la serie de obras dedicadas al mar? Porque tengo muchos otros trabajos, pero es verdad que un color clave para mí es el turquesa. Cuando vivía en un pueblecito perdido en Rusia, me recuerdo andando lejos sola para vislumbrar a lo lejos una casita pintada de este color. El turquesa y el mar son para mí necesidades del alma. Me siento muy agua y sólo con estar cerca del mar, observándolo o pintándolo, me traslado a un estado meditativo. Desde que vivo en Mallorca no puedo dejar de pintar los preciosos colores del Mediterráneo.

C.M. Nos encantaría conocer tu trayectoria:

K.S. Nací en Ucrania, que en aquel entonces era parte de la Unión Soviética, y debido a que mi padre era militar tuvimos que viajar mucho y vivimos entre Rusia, Ucrania y Alemania. 

De pequeña me lo pasaba muy bien explorando los tesoros de la naturaleza, encontrando en ella el puro arte y la inspiración. Un día descubrí que cada tela de araña es única e irrepetible y ¡flipé! Así de inspirada y maravillada por la naturaleza, empecé a estudiar biología y química en una escuela especializada. Como mi abuela era médica y mi madre trabajaba en la universidad de medicina, todo el mundo esperaba que yo siguiera el mismo camino.

Desarrollé una investigación sobre la correlación entre la autoestima y consumo de sustancias a base de opio, pero mi trabajo fue descartado. En ese momento me sentí muy decepcionada; sin embargo, ahora lo agradezco, comprendiendo que aquél no era en realidad mi camino.

Yo quería pintar, aunque mi padre me repetía el mensaje de que yo tenía imaginación pero no era buena pintora y que debía estudiar algo serio. Lo más creativo que encontré dentro del “mundo serio” fue el marketing, así que fui a la Universidad de Kiev a estudiarlo. Ese momento coincidió con un cambio político y así pude cursar mis estudios en la Universidad en idioma ucraniano. Me atraía el marketing responsable, que es la filosofía de marketing en que la empresa tiene en cuenta el beneficio social y no sólo el lucro económico. Sin embargo, al tocar la realidad laboral descubrí muchas mentiras y manipulaciones en el ejercicio de este mundo.

Entonces enfermé profundamente y así fue como, a raíz de la enfermedad y a través de la relación con un artista, recuperé la pintura en mi vida, ya que él me traía materiales de arte y valoraba mi trabajo. Fue así como me recuperé totalmente. Ganamos algunos concursos, abrimos un estudio y galería de arte y empezamos a exponer. Ya estaba enfocada en mi verdadero camino como artista.

Más adelante empecé a viajar: Ucrania, Rusia, Moldavia, Turquía, Georgia, Armenia, varios países europeos… Cuando en Ucrania estalló la guerra, vivencia que todavía hoy no soy capaz de gestionar, viajé a la India y Nepal. Allí conocí a mi pareja y ahora vivimos en Mallorca criando a nuestro hijo. Me enamoré de la primera vista y éste es el hogar en el que me sigo desarrollando como artista.

En este momento siento que todas las piezas del puzle de mi vida están encajando. Me estoy dedicando a la Arteterapia, bebiendo de la fuente de ese viejo trabajo de investigación que en su momento fue descartado, ayudando a las personas mediante recursos artísticos. También estoy desarrollando un proyecto personal de auténtico marketing responsable, promoción ética y ecológica donde todos los participantes implicados en el proceso resultan beneficiados.

Instalaciones hechas de material reciclado y biodegradable

C.M ¿Qué nutre tu inspiración?

K.S. Sin duda, mis viajes y la colaboración con diferentes proyectos sociales han sido muy importantes para mí. Colaboré con algunos orfanatos en Rusia y Ucrania, forme parte del movimiento de paz con niñ@s refugiad@s en Francia, con mujeres en la India. Todos ellos han sido proyectos relacionados con el arte y han sido experiencias que me han nutrido y marcado profundamente. Las problemáticas mundiales me entristecen al mismo tiempo que me motivan a trabajar y a seguir mi camino. 

Mi inspiración surge también de la colaboración con otros artistas, de la naturaleza y l@s niñ@s, mis grandes maestr@s. ¡No hay espacio en esta entrevista para nombrar y agradecer a todas aquellas personas que me han enseñado e inspirado!

 

Fotografías por: Óscar Lagarrotxa

C.M. Tus obras hablan, ¿cuál es el mensaje que le dan al mundo?

K.S. De pequeña tomé conciencia de las desigualdades sociales cuando, al regresar a la Unión Soviética desde Alemania, con la ropa que traía de ahí, l@s otr@s niñ@s me miraban con envidia y rechazo. Esa toma de conciencia me marcó tanto que éste es un mensaje que sigo transmitiendo al mundo a través de mis obras.

En mi arte, desde una línea de placer visual y armonía de colores, reflejo diferentes problemáticas sociales y ambientales que pueden captar aquellas personas que realmente desean profundizar en mis obras.

Me inquieta especialmente el tema del plástico, que en la serie dedicada al mar ocupa un

lugar central. Recuerdo cómo de niña vi por primera vez una bolsa de plástico, recuerdo muy bien el tacto, el sonido, cuando mi abuela la remendaba a mano, la doblaba con cuidado. La bolsa de plástico ha seguido su evolución hasta hoy en día en que se ha convertido en un monstruo. Cuando voy con mi hijo a la playa ya no recogemos conchas, sino plásticos y microplásticos.

C.M. ¿Cuáles son tus aspiraciones?

K.S. Aspiro a que cada obra supere a la anterior, a crear sinergias con artistas de diferentes disciplinas, con científic@s, con movimientos sociales… Y también a desarrollar mis proyectos personales: de márketing responsable y Arteterapia. También aspiro a que mi hijo crezca libre, sano, consciente y alegre.

C.M. ¿Qué significa para ti haber entrado a formar parte de la revista Conciencia Magazine?

K.S. Estoy emocionada y agradecida de formar parte de esta red de soñador@s, colaborador@s y creador@s de todo el mundo, juntar nuestros dones y así crear sinergias sanadoras para todo el planeta y más allá.

Por: Neus Lluna

Escritora Inspiracional