Por: MariLuz Rojas Zurita

  

Somos seres de relación y por eso compartimos nuestra vida con la familia, con los amigos, con gente del trabajo, con grupos sociales, etc. …

Sin embargo, a pesar de ser seres de vínculos, muchas veces nos creemos incompletos ya que socialmente hemos crecido con la creencia de que para completarnos necesitamos que otros estén con nosotros y que de ellos dependa nuestra felicidad.

Una frase muy conocida es: “Estoy buscando mi media naranja”, como si creyera que soy incompleto y necesito encontrar a otra persona para estar entero. Lo correcto sería decir: “Soy un ser completo y quiero en mi vida seres completos para compartir juntos desde un lugar sano y maduro”.

Porque en esa necesidad de encontrar la completitud a través de los otros, estoy buscando que los demás me llenen y que me hagan feliz. Lo cual quiere decir que les entrego la responsabilidad de mi felicidad.

Lo que ocurre es que en esa búsqueda nos olvidamos de vivir con nosotros y de gozar de todo lo que podemos hacer como seres completos: tratarnos bien, mimarnos, darnos amor, compartir con uno mismo y disfrutar de nuestra propia compañía.

eres media naranja, mariluz

Vivimos en relaciones para compartir y a través de éstas crecer como personas y no para completarnos, que es muy diferente. Hemos venido solos a este mundo y así nos iremos cuando acabemos nuestro propio proceso, con nuestras experiencias, nuestro propio crecimiento y a nuestro ritmo.

Las personas que llegan a nuestra vida nos acompañan, comparten con nosotros el mismo camino, las experiencias y a la vez ellas son parte de las mismas. Todos con los que convivimos, incluida la pareja, aportan a nuestro crecimiento. 

Y vivimos con ellos etapas de nuestra vida, por periodos cortos o largos. Por ejemplo, los hijos siempre van a formar parte de tu vida, aunque se vayan de casa seguirán estando en ti. La familia de origen también es para toda la vida, aunque se mueran son parte de nuestro sistema, nos han acompañado y nos acompañaran con toda la acepción a nivel emocional.

Ser social, pertenecer a un grupo y que nos quieran nuestros elegidos, aporta equilibrio a nuestra existencia. Pero mi felicidad y mi autorrealización dependen básicamente de mí, los demás solo contribuyen a mi bienestar. Cuando me convierto en un ser completo, que no necesita de otro para sobrevivir emocionalmente, sé disfrutar de mi compañía, de mis experiencias y por supuesto de vivir acompañado de otros seres completos también.

MariLuz Rojas - ConCiencia Magazine
Por: MariLuz Rojas Zurita.
Terapeuta Holística. Facilitadora en Constelaciones familiares.
Coaching Periodismo y ciencias de la comunicación.
mariluzrojaszurita@gmail.com · +34 659 18 26 65