Por: MariLuz Rojas Zurita

Cuando una persona ha tenido mucho dolor en su vida y se ha quedado atrapada en el pasado, vive un presente con heridas abiertas y cualquiera que se acerque a ella puede, sin querer, rozarlas y conectarle nuevamente con su dolor.

Son experiencias dolorosas vividas en el transcurso de la vida que se han convertido en llagas profundas, que no son tan fácil de curar como cualquier otro daño físico que podamos tener. Estas lesiones pueden ser múltiples: abandono, rechazo, humillación, traición, desconfianza, injusticia.

Heridas emocionales. ConCiencia Magazine

Estas heridas emocionales, al igual que las heridas físicas, necesitan los cuidados necesarios para cicatrizar y que dejen de hacer daño. Como están dentro de nuestro ser, y no las vemos físicamente, creemos que no necesitan ser atendidas ni curadas y quizás podemos pasar toda la vida con ellas abiertas.

Lo que sí deberíamos tener en cuenta es que las personas con las que nos relacionamos en el presente no son responsables de esas lesiones que tienen su origen en el pasado. Muchas personas nos las pueden tocar, ya sea con o sin intención, y es evidente que conectaremos nuevamente con toda la carga emocional que en su momento nos afectó y nos hizo sufrir tanto.

Quienes llevan el pasado muy latente pueden repetir experiencias de abandono, rechazo, injusticia, con la misma carga emocional con que las vivieron en sus primeros años, momento en que grabaron ese dolor y, al no tenerlo resuelto, volverán a aparecer emociones como la rabia, la impotencia y la frustración.

Por lo general, son emociones vividas en los primeros años de vida que no fueron gestionadas en su momento dejando cicatrices en lo más profundo del inconsciente. Desde ahí, ejercen su influencia sobre la vida diaria y se van reviendo a través de nuestras relaciones del presente. Por eso decimos que las personas nos hacen de espejo, ya que nos muestran esos temas no resueltos dentro de nosotros.

  Para ser personas con buena salud emocional es necesario que nos hagamos cargo de las heridas de este niño. Eso quiere decir: sostenerlo y darle el afecto que nuestros padres no le pudieron dar.

Heridas emocionales. MariLuz Rojas. ConCiencia Magazine

Reconocer y aceptar nuestras heridas es el primer paso para hacernos cargo de ellas y lo más importante es dejar de hacer responsables a los demás, pues solo de esta manera podremos ocuparnos de sanarlas para vivir nuestro presente plenamente.

Por: MariLuz Rojas Zurita.
Terapeuta Holística. Facilitadora en Constelaciones familiares.
Coaching Periodismo y ciencias de la comunicación.
mariluzrojaszurita@gmail.com · +34 659 18 26 65