La abrupta costa norte de Mallorca, iluminada por el sol poniente en una plácida tarde de agosto.

Por: Marcos Molina

El fotógrafo de paisaje de naturaleza es un incansable buscador de escenas únicas, con la pretensión de sorprender y generar una emoción en el espectador.

Los principios para crear imágenes exitosas descansan, básicamente, sobre cinco grandes variables relativamente complejas: un motivo sugerente, una localización original, una buena composición — el arte de ‘ordenar’ el caos—, unas condiciones ambientales especiales y finalmente, una luz favorecedora. Debido a múltiples factores, la luz natural está en constante cambio. 

Uno de los momentos más interesantes para retratar la naturaleza, es durante los extremos del día. Al amanecer y al atardecer, la luz transforma profundamente el aspecto del paisaje, dotándole de unas características singulares. El ángulo rasante y los vivos tonos cálidos, confieren un gran dramatismo a cualquier escena. 

Todo a nuestro alrededor adquiere un intenso matiz anaranjado o rojizo: por unos mágicos instantes, las nubes, el mar y las montañas parecen lucir sus mejores galas para nosotros. Es precisamente durante estos fugaces momentos, cuando más actividad desarrolla el fotógrafo entusiasta de la naturaleza, puesto que las imágenes obtenidas, debido a su aspecto pictórico, cautivan con más vehemencia al observador. En el ámbito de la fotografía, esta franja horaria recibe el nombre de “Hora Dorada”.

The landscape photographer is a restless seeker of unique scenery, with the intention of surprising and generating emotions in the viewer. 

The principles to create successful images lay, basically, on five relatively complex variables: a suggesting motive, an original location, good composition – the art of ordering chaos -, special environmental conditions and finally, favourable light.

One of the most interesting moments to portray nature is at the beginning and end of the day. At dawn and dusk, light profoundly transforms the appearance of the landscape, endowing it with very unique characteristics. The shallow angle and the bright and warm tones confer great drama to any scene. 

Everything around us acquires intense shades of orange and red: for some magic instants, the clouds, the sea and the mountains seem to flaunt their best gowns for us. It is precisely in these fleeting moments when most of the activity is done by the photographer who is enthusiastic about nature, since the obtained images, due to their pictorial look, captivate the observer with more vehemence. In the field of photography this time zone receives the name of the «Golden Hour».

Por: Marcos Molina

Fotógrafo de Montaña