Por: Jorge Xibillé Muntaner

Sería importante que los políticos nos empezaran a tratar como a personas adultas, aunque también es imprescindible que nosotros por nuestra parte se lo exijamos. De esta manera conseguiremos que cuando demanden nuestro voto, lo hagan sobre todo empleando argumentos lógicos y razonables y que no lo hagan sólo apelando a nuestras emociones más primarias porque es una táctica ruin con las que intentan manipularnos. Si les dejamos emplear este recurso fácil les dejaremos que nos polaricen y que con ello desparezca nuestra capacidad crítica sobre la gestión  pública que han de desempeñar por delegación nuestra.

Evidentemente, en toda actividad humana existe un componente emocional. No somos ordenadores desprovistos de emociones y es lógico que sintamos más simpatía por unos que por otros, lo cual en la mayoría de las ocasiones es fruto no solamente de la parte racional de nuestro carácter, sino que también tiene que ver en gran medida con el componente emocional que nos caracteriza como seres humanos. De esta conjunción entre razón y emociones surge lo que llamamos la “ideología” que tenemos cada uno de nosotros.

La ideología nos lleva a seleccionar de manera inconsciente todas aquellas noticias que tienden a confirmar nuestras opiniones. Así funciona la psicología humana y obviamente no se pide que nos despojemos de nuestro componente emocional, sino de que no nos dejemos manipular por aquellos que conociendo cómo funciona nuestra psique, pretendan exacerbar las emociones para bloquear nuestra parte racional.

editorial, jorge

Cuando el debate público se basa exclusivamente en apelar a nuestro sentimiento de pertenencia a un grupo o partido que es atacado ferozmente por otro contrario, sin darnos cuenta abandonamos cualquier posibilidad racional de estudiar las diferentes ofertas que se   nos hacen para el manejo de los asuntos públicos. Anteponemos nuestro sentimiento de grupo y reaccionamos como lo haría cualquier componente de una tribu primitiva que se viera atacado por enemigos exteriores.

Y esto es precisamente lo que quieren. De esta manera se bloquea todo nuestro espíritu crítico y hacemos piña con los que consideramos nuestros amigos independientemente de si su gestión es buena o mala. Pasan a ser de los “nuestros”, en oposición los contrincantes son nuestros enemigos y por definición prácticamente todo lo que proponen, forzosamente tiene que ser malo.

Este es un fenómeno que no para de crecer en las sociedades occidentales que se polarizan cada vez más y que puede llegar a ser muy peligroso. Gran parte de la responsabilidad de lo que sucede la tienen los políticos que apuestan por este modelo pernicioso para la convivencia por los beneficios que les aporta a corto plazo, pero que rompe los puentes de diálogo entre personas que piensan de diferente manera y hace que sea muy difícil llegar a ningún tipo de acuerdo cuando las sociedades están tan fragmentadas como ahora, con el consiguiente bloqueo para encontrar soluciones a los problemas cotidianos que esto conlleva.

editorial, jorge

La manera que tenemos de luchar contra este fenómeno es la de identificar a aquellos que con estas tácticas quieren manipularnos y a continuación demandarles que no nos consideren como a niños a los que se les enseña una baratija para que no vean lo que hay detrás de ella.

Porque detrás viene lo importante: Qué impuestos queremos pagar, cómo queremos que sea la sanidad, la educación, la cultura, el desarrollo urbanístico de nuestras ciudades, nuestras pensiones etc. Y es sobre lo que tendríamos que estar debatiendo y no sólo sobre sentimientos primarios que anulan nuestra capacidad de raciocinio y que nos retrotraen a épocas de barbarie

Por: Jorge Xibillé Muntaner y equipo ConCiencia Magazine.