Por: Ramon Rossell

Aunque hay acontecimientos que pasan en el mundo, he decidido quedarme en mi burbuja energética. No veo las noticias, no escucho mucho qué pasa actualmente… En cierto modo soy un retrasado como crítico, no me gusta reforzar aquello que no comparto. 

La historia se repetirá hasta que entendamos que el cambio y el impulso común es la única forma de avanzar. Para mí el mundo es como un campo de aprendizaje, una dimensión donde aquello espiritual toma cuerpos humanos para aprender las lecciones necesarias para el desarrollo del alma. 

Por supuesto que me siento triste por ver tantos malentendidos y conflictos. Por ejemplo, este sufrimiento global con la pandemia en un principio me movió, supongo que es un proceso que hemos pasado muchas personas. Igual que vosotros, no soy ciego a la locura que la humanidad ha creado para sí misma, pero hago un gran esfuerzo para equilibrar el mal. Esto es lo que hago para no sentirme enfadado con el mundo: Equilibrar el mal, para mí el amor es la única oración.

Necesitamos arte de muchas maneras diferentes. Lo que sin duda no necesitamos es una “música” de conflicto cotidiano, ya sea en aquello individual o colectivo, lo que no necesitamos es la escena de conflictos y escándalos a diario, un arte falso…

Intentar cambiar el mundo o intentar cambiar a alguien es una locura. Todo pasa por la mejora de los valores. Si a escala de grupo no mejoramos los valores, solo nos quedan los libros. Y con los libros no haremos un mundo nuevo, si no hay un impulso común. Pero los libros y las canciones sí que hablan de nosotros: de nuestros miedos, sueños, alegrías, tristezas, victorias y pérdidas…, y hacen que abraces tus sueños. Entonces se pueden cambiar estructuras sociales pero primero hay que poner tu casa profundamente en orden. Es entonces cuando habrá orden allí,  afuera.

Para empezar hay que entender que la sociedad no es algo diferente a mí. Sabéis, yo también he participado en crear este monstruo y este sistema , porque formo parte de la sociedad.

Los cambios son paso a paso, sin prisa pero sin pausa, de abajo hacia arriba y las cosas se hacen haciéndolas, es la única forma. No hay culpables, en mi diccionario particular no existe la palabra culpable; en mi diccionario todo el mundo hace lo que sabe y lo que puede. Y ojalá por muchos años, leamos libros y escuchemos canciones que hablen de un nuevo mundo: Lleno de luz, paz y amor.

En definitiva de la esencia, aquello que somos todos… ¿Y es que ser lo que somos tiene que ser fácil, no?

Busca en tu interior. Tú eres el gran maestro, está todo en ti.

Un susurro: mil besos por el camino…

Por: Ramon Rossell

Escritor Inspiracional