Por: Isabella Di Carlo

No sabemos lo que ocurrirá mañana o dentro de un momento. No sabemos cuál será la próxima pregunta, ni quien la llevará en su mirar. No sabemos del heroísmo contenido en nuestros nervios en la próxima prueba, ni de la magnitud de nuestra calma en la tormenta que aún no llega. No sabemos cómo fue posible que la ayuda perfecta llegará en el momento preciso, a encontrarnos bajo el lirio, ni que hubiera sido de nosotros sin ella. 

 No sabemos por qué reconocemos lugares en los que jamás hemos estado y los sentimos más familiares que el pan, el café y el aroma de la mañana; ni sabemos porque ciertas personas evocan con sólo llegar, casi, casi antes de hablar,  llanuras, conversaciones en torno a la hoguera y promesas sin olvido. 

 No sabemos porque el amor tiene la fuerza colosal de la epopeya, ni sabemos qué hará a continuación. Quizás envíe a alguien que nos robe el corazón en un aleteo, o a alguien que lo haga poco a poco. Quizás se lleve a alguien indispensable, sin darnos tiempo a eso que llamamos “prepararnos” y nos rompa para reconstruirnos. O quizás, nos permita descubrir que estamos tan cerca, tan cerca del alma…, que ya no nos rompemos. 

 No sabemos por qué nos regalaron la vida, ni por qué nos la siguen regalando, día a día, así…, sin más. No sabemos de los miles de kilómetros que viaja la luz de las estrellas para llegar a acariciarnos, ni de los miles de años que el corazón lleva viajando, hasta que hoy, aquí, por fin, nos enamoramos perdidamente de ellas. 

 No sabemos si mañana podremos seguir caminando y en nuestros pasos sentir el bosque y saberle sintiendo nuestros sueños. No sabemos si veremos al velero, al horizonte, al sol poniente  ensalzando la mayor y al viento confesando que cruzó el mar, para llegar a ella. 

 No sabemos si mañana podremos seguir caminando, pero sabemos que podemos agradecer caminar hoy. Sabemos que si nuestras piernas no vuelven a andar habrá un propósito oculto en ello… Y a su debido tiempo podremos descubrirlo.  

 No sabemos cuál será la próxima pregunta, pero sabemos que seguiremos comprometidos a responder con el alma, pues la suya es la única respuesta con sentido. 

 No sabemos quién se irá, ni cuándo, ni cómo; pero sabemos que hay un lugar del que nada, ni nadie se va y lo elegimos. 

No sabemos. ConCiencia Magazine

No sabemos por qué el amor tiene la fuerza colosal de la epopeya,
pero sabemos que sin él todo es nada
y con él todo es todo. 

 Sabemos que en él
cuando nos rendimos nos volvemos invencibles,
cuando nos perdemos nos encontramos,
cuando nos damos nos tenemos.

Sabemos que si morimos de amor, en amor vivimos. 

Sabemos.

 Sabemos. 

Por: Isabella Di Carlo.

Psicóloga, homeópata y escritora