Por: MariLuz Rojas Zurita

He conocido personas que sólo se reúnen con la familia una vez al año y a veces, sólo en las fiestas navideñas. Además, lo hacen con desagrado, por obligación y en vez de disfrutar lo pasan muy mal.

Hay otros que odian las festividades por el sólo hecho de tener que reunirse con la familia. Afortunadamente, hay muchos que disfrutan celebrando los encuentros.

La pregunta es: ¿Qué ocurre en los casos en que estas reuniones se viven de manera desagradable? Quizás, es que hay temas que no están resueltos entre los miembros de la familia. Reunirse en estas ocasiones para celebrar juntos, puede ser muy molesto porque hay que ponerse una máscara para disimular que no ha pasado nada, intentando no mostrar todo el disgusto que se lleva dentro.

Importancia de las palabras. ConCiencia Magazine

Desde las constelaciones familiares, para sanar estas dinámicas que tienen lugar con los padres o hermanos, recomiendo una ordenación con la familia de origen, en la que básicamente damos el lugar a cada miembro, damos las gracias por ser parte de ella y por todo el aprendizaje que hemos recibido de cada uno. 

Esta colocación u ordenación a través de la constelación ayudará a liberar cargas que se puedan estar llevando por otros y además ayudará a limar asperezas entre los miembros del grupo familiar.

 Este ejercicio básico de las constelaciones familiares lo realizamos con toda la familia de origen, siempre respecto a los padres, para así ocupar el lugar de hijo o hija.

La ordenación comienza con nuestros progenitores biológicos, a los que les agradecemos por habernos dado la vida y por todo lo recibido. Ellos actuaron de la única manera que sabían, según el contexto en el que vivían y con sus propios temas no resueltos a nivel emocional.

Una vez que les agradecemos los habremos liberado, dejando de esperar y seguir reclamándoles.

Realizando esta ordenación con la familia original, ocuparemos el sitio que nos corresponde. Y sólo así, estando en nuestro lugar de hijos es cuando más fuerza tendremos para mantenernos en la vida con la mirada adulta que nos corresponde y con el asentimiento a todo y a todos.

Dicha colocación tiene como finalidad principal la de sanar los sufrimientos ligados a las dinámicas inconscientes que nos vinculan a nuestro sistema familiar, permitiendo encontrar de esta manera la vía hacia el amor, la salud y el éxito.

Por: MariLuz Rojas Zurita.
Terapeuta Holística. Facilitadora en Constelaciones familiares.
Coaching Periodismo y ciencias de la comunicación.
mariluzrojaszurita@gmail.com · +34 659 18 26 65