Por: MariLuz Rojas Zurita

   Te has detenido a pensar cuánta energía gastamos queriendo cambiar a las personas, pretendiendo que ellos sean como nosotros queremos, que actúen y respondan de la manera que nos gusta. Es decir, pretendemos que la gente que nos rodea cambie en esas cosas que a nosotros nos desagrada y así nos entretenemos mucho tiempo en los otros, mientras nos olvidamos de nosotros.

   Una tarea imposible porque yo no puedo cambiar al otro, solo depende de él o ella. Puedo sugerir, puedo recomendar, pero si la otra persona no quiere no hará ningún cambio en sí, a no ser que sea muy consciente de que alguna conducta en concreto, no le resulta beneficiosa y decida cambiarla.

   Se dice que las personas con las que nos encontramos en nuestro camino vienen a mostrarnos nuestros temas no resueltos, lo cual quiere decir que constantemente estoy mirando comportamientos en los otros que me tocan interiormente y si lo hacen, es que hay algo relacionado con ese asunto dentro de mí que aún me falta resolver. 

   Lo que ocurre normalmente es que estamos continuamente intentando que el otro cambie, pero no nos damos cuenta de que quizás, quien tiene que resolver su tema somos nosotros, no la persona, quien a través de sus actos me está mostrando algo con lo cual estoy conectando aquí y ahora.

¿Quieres cambiar a los otros?

   Incongruentemente, expresamos lo mismo con respecto al entorno donde vivimos, queremos que el mundo sea diferente, que funcione de otra manera, que todo vaya en orden. La pregunta sería ¿Tú estás haciendo algo para cambiar y aportar al mundo en el que vives aquello que quieres que cambie?

   Formamos parte de un sistema. Y en un sistema, si varia una parte puede cambiar el resto. Es decir, si tú te transformas, es posible que la persona que tienes más cerca también modifique su actitud. Porque si tú has cambiado, las personas que están a tu alrededor lo sentirán y también responderán de otra manera.

   Recuerda que una persona puede cambiar, pero única y exclusivamente si así lo desea. Tú, por tu parte, solo puedes aceptar a los demás o alejarte de ellos; pero nunca modificarlos.

MariLuz Rojas - ConCiencia Magazine
Por: MariLuz Rojas Zurita.
Terapeuta Holística. Facilitadora en Constelaciones familiares.
Coaching Periodismo y ciencias de la comunicación.
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