Por: MariLuz Rojas Zurita

Muchas veces hemos escuchado la siguiente frase: “De las crisis se sale fortalecido”, expresión digna de analizarla en nuestra realidad actual, donde estamos viviendo la pandemia del covid-19, una alta tasa de desempleo, alteraciones en las relaciones personales y privación de actividades de ocio.

La pregunta es: ¿Todas las personas tienen la capacidad de salir de situaciones adversas con la misma actitud y volverse más fuertes?. Lo cierto es que no todos los seres humanos tienen las mismas habilidades para enfrentarse a los retos de la vida.

Se puede decir, que para salir reforzados de las crisis se ha de tener una actitud positiva y mirar las circunstancias difíciles como experiencias de aprendizajes. 

A esta disposición se la llama resiliencia, palabra que hemos incorporado a nuestro vocabulario hace relativamente poco tiempo. Sin embargo, siempre ha existido, ya que es la capacidad de recuperarse fortalecidos de las dificultades o períodos de dolor emocional.

Desde la Neurociencia se considera que las personas resilientes tienen mayor equilibrio emocional frente a las situaciones de estrés, soportando mejor la presión. Esto les permite una sensación de control frente a los acontecimientos con mayor capacidad para afrontar los desafíos.

El autoconocimiento es básico para ser una persona con alta resiliencia; conocer las propias fortalezas y debilidades es un recurso que ayuda enfrentar las adversidades y retos que se presentan de manera fortuita. 

Las personas con resiliencia miran las dificultades como posibilidades de crecimiento, fortalecimiento personal y:

  • No se encierran en sí mismas.
  • Establecen vínculos afectivos de calidad con amigos y familia y construyen lazos de colaboración.
  • Cultivan el pensamiento positivo y se refugian en la creatividad.
  • Se adaptan a los cambios.
  • Poseen inteligencia emocional.
  • Miran hacia el futuro con esperanza y se enfocan en vivir el presente plenamente. Por ejemplo, se marcan nuevos objetivos y retos que alcanzar.
  • No se desgastan con quejas constantes.
  • Cultivan el sentido del humor, aunque sea en pequeñas dosis.
  • E incluso en el dolor, sienten que tiene motivos para dar gracias a la vida.

Todas las personas tenemos en algún grado estos recursos, lo que nos queda es conectar con esa fuerza interior y determinación. De esta manera, podremos encontrar un significado a la vida, comprender las situaciones difíciles y saber transitarlas.

Y como bien ya lo decía el padre de la Logopedia, Viktor Frankl: “Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento”. 

Por: MariLuz Rojas Zurita.
Terapeuta Holística. Facilitadora en Constelaciones familiares.
Coaching Periodismo y ciencias de la comunicación.
mariluzrojaszurita@gmail.com · +34 659 18 26 65