Por: Dr.Cristian Casseus

Una de las principales técinas para reducir el estrés y con ello lograr beneficios como mejorar nuestro sistema inmunitario, al disminuir el cortisol y otras sustancias que aumentan en estados de ansiedad y estrés mantenido, lo cual nos puede prevenir desde padecer una simple gripe hasta evitar potencialmente la réplica desmedida de un grupo de células que pudieran sentar el comienzo de un cáncer.
Incluso lograr disminuir la tensión arterial y estados inflamatorios crónicos, pilares de los factores de riesgo para desarrollar una enfermedad cardiovascular.

Los ejercicios de respiración pueden ser útiles para aliviar el estrés, insomnio, estados de ansiedad o de angustia, reducir cierto tipo de palpitaciones, reducir la presión arterial como hemos mencionado, e incluso promover estados de sensación de calma y relajación.

Todo esto lo podemos lograr con muy poco esfuerzo: lo que necesitamos es un par de pulmones y 5-10 minutos de tiempo:
• Buscar una postura lo más cómoda posible, siendo sentado la sugerida
• Permanecer con los ojos cerrados, relajar la mandíbula y los labios
• Respirar lenta y profundamente por la nariz, siendo consciente de la entrada y salida de aire en nuestros pulmones
• Respiración abdominal, intentando parecer la respiración de un bebé, inflando la barriga.
• Tener una sensación interna de tranquilidad y felicidad.

Existen múltiples técnicas de respiración controlada, que el lector puede profundizar en internet o bajo las manos de especialistas en Yoga o
meditación.

Lo más importante y de cara a un público general y diverso, es resaltar que estas técnicas son muy útiles para realizarlas durante situaciones agobiantes o en los momentos previos a éstas: un examen o una competición deportiva. Como también para relajarnos antes de dormir, o simplemente como parte de una rutina diaria de desconectar con el exterior para conectar con nuestro interior.

Estas técnicas permiten evitar una descarga desproporcionada del sistema nervioso simpático (SNS), que en resumidas palabras, es la parte del sistema nervioso que en conjunto con el sistema nervioso parasimpático, forman el sistema nervioso autónomo, cuya acción consiste en controlar nuestras acciones involuntarias, actuando sobre los vasos sanguíneos, músculos o glándulas. Regular los procesos vitales o la homeostasis.

La estimulación por un factor externo, por ejemplo un atasco en la carretera, una tensa discusión; o interna, la preocupación ante la posibilidad de perder un trabajo, sobre el sistema nervioso simpático, nos prepara para la acción.

Actuando en diferentes órganos:

• Piel: sudoración.
• Pulmones: dilata los bronquios.
• Aparato digestivo: inhibe la digestión.
• Aparato sexual: promueve la eyaculación.
• Ojos: dilata las pupilas.
• Aparato cardiovascular: incremento de la tensión arterial, frecuencia cardiaca como también disminuye el umbral de excitación de todas las células del
corazón, lo que facilita el presentar más arritmias.

Si bien muchas veces es necesaria esta activación y es la que nos mantiene vivos, permaneciendo resguardados de algunas situaciones con riesgo vital, otras veces esta estimulación es exagerada y sostenida en el tiempo, incluso llegando a ser producto de nuestra imaginación.

Por esto es importante saber reconocer a tiempo estados de estrés sabiendo que mediante el uso de estas simples y validadas técnicas, podemos evitar y a la vez controlar su impacto y asimilación en nuestra mente y con ello, en nuestro organismo e incluso en nuestro entorno social, permitiendo potencialmente, sin lugar a dudas, una mejor sociedad.

Por: Dr. Cristian Casseus

Cardiólogo