Por: Estefanía García Ruiz
Estefania García. ConCiencia Magazine

Me gustaría empezar estas líneas contándote lo que más me apasiona: la ciencia y la gastronomía. Tal vez te estarás preguntando de qué ayuda saber lo que me apasiona, pero te lo comparto porque a través de mis hobbies encontré la felicidad. 

 

Todo empezó a los 17 años cuando seguí mi inquietud por las Ciencias Genómicas, siempre me llamó mucho la atención los genes, la genética y la nutrición. De ahí que tiempo después cruzara fronteras desde México para aprender más sobre la genómica nutricional  que estudia la relación entre el genoma humano, la nutrición y la salud. 

 

Cuando terminé el Doctorado en Nutrigenómica y Nutrición Personalizada, descubrí que además de gustarme la ciencia básica, la ciencia aplicada me fascina y sobre todo, verlo reflejado en la felicidad de las personas. 

Desde mi perspectiva, la ciencia es una gran herramienta en nuestro día a día que nos ayuda a potenciar y descubrir la mejor versión de nosotros mismos, porque cada uno de nosotros tenemos ingredientes únicos que debemos enriquecer con la “gasolina” ideal y cuando nos conocemos mejor a nosotros mismos, podemos gozar el sabor de la felicidad… Y digo sabor porque realmente la felicidad es toda una sensación de bienestar para el cuerpo.

Me encanta dedicarme al sabor de la felicidad desde la perspectiva de la Nutrigenética y la Seguridad alimentaria. La Nutrigenética estudia la forma en que nuestro cuerpo responde a los nutrientes de acuerdo al perfil genético de cada persona, porque no todos procesamos de la misma manera los carbohidratos, proteínas y grasas; y  de la Seguridad alimentaria, porque su misión es garantizar que los alimentos no supongan ningún riesgo para la salud de las personas.  

 

Mi pasión por la ciencia y la gastronomía siempre me hacen sentir que todos somos uno y que la salud es responsabilidad de todos. Todos tenemos derecho a saborear el arte de comer, especialmente las personas con alergias alimentarias y celiaquía. Por ello, comencé a realizar detecciones in situ y en tiempo real de gluten y otros alérgenos en restaurantes y hoteles, para que las personas celíacas puedan salir a comer tranquilas  y seguras fuera de casa.  Mientras hacía detecciones me di cuenta que había personas que no conocían la experiencia de comer comida crujiente y, desde mi punto de vista, comer texturas crujientes es comer con todos los sentidos. Así que me dediqué a la tarea de crear algo crujiente para poder compartir con ellos esa experiencia. Ese es uno de los mejores regalos que recibí: Contemplar la sonrisa de las personas cuando gozan de la crujiente felicidad, parecen pequeños detalles pero son los detalles que hacen la diferencia. 

 

Con todo esto quiero decir que no existe una receta de la felicidad. La felicidad no está fuera, sino está dentro de ti, en todo lo que amas hacer y que te dibuja una sonrisa. Y tú, ¿cómo cocinas el sabor de la felicidad? Una pregunta que vale la pena hacernos y nunca es tarde para empezar a hacer lo que más te apasiona, lo que más te hace feliz, porque si de verdad lo crees, lo creas y claro que puedes hacerlo porque tú eres la mejor versión de ti. 

 

El sabor de la felicidad

Un abrazo de luz, 

Estefanía García
Fundadora de Glutify
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