Por: María Patricia Ramírez Mejía 

El 21 de noviembre a las 8:41 pm (HMG), inició el signo de Sagitario. Es un signo de Fuego, regido por Júpiter, el planeta más grande de nuestro sistema solar. 

Júpiter se relaciona con la glándula suprarrenal derecha, a nivel emocional nos aporta la alegría y la autoridad que surge de nuestro interior, día de la semana jueves, metal estaño, un metal maleable y resistente a la corrosión. Desde esta simbología Júpiter se relaciona con los jueces, magistrados y aquellos que hacen cumplir la ley.

La constelación de Sagitario está representada por Quirón, un maestro sanador perteneciente a la especie de los centauros, mitad hombres y mitad caballos, seres primitivos y sensuales acostumbrados a pasar los días persiguiendo doncellas y ninfas del bosque. Quirón eligió elevarse por encima de los de su especie y dedicó su vida al estudio de la ciencia, música, arte, medicina cirugía, la moral y leyes espirituales, convirtiéndose en maestro de Aquiles, Castor y Polux y otros famosos héroes.

El símbolo de Sagitario es un arquero, el animal que lo representa el caballo y la parte del cuerpo que rige son las caderas. Es un signo mutable o adaptable y de naturaleza social.

Los elementos anteriores aportan las características a los nativos de Sagitarios, tal como los caballos son amantes de la libertad, disfrutan salir a galopar, las actividades sociales, pero necesitan también un establo para descansar y ser cuidados. 

Les encanta impartir leyes a los demás y tienen un código de procedimiento para todo. Donde llegan necesitan conocer las reglas del juego y una vez las conocen, se sienten a gusto. La justicia es su palabra clave, tal como las caderas mantienen el ajuste del cuerpo, los nativos de Sagitario buscan mantener la estructura y las normas de la sociedad, les agrada aprender y viajar cerca o lejos, no importa, pero fuera del establo que es su hogar. Son en su mayoría simpáticos y agradables, tal como los caballos pueden en oportunidades tornarse malcriados y amenazantes, hasta cuando surge alguien que como un jinete le recuerda las normas y los regresa a su sitio.

Independiente del signo natal al cual pertenezcamos, todos tenemos a Sagitario rigiendo alguna casa de nuestro horóscopo de manera que todos poseemos una parte Sagitariana en algún área de nuestra vida. Observemos el reflejo automático que tengamos de los asuntos de esa casa que ocupa Sagitario en nuestro horóscopo y conoceremos nuestra parte legisladora y normativa.

De acuerdo con el conocimiento oculto, cada signo abre un portal que confronta a todos los seres humanos experiencias, retos y aprendizajes mientras dure la influencia del signo. El portal de Sagitario estará marcando su influencia entre el 21 de noviembre y el 21 de diciembre por lo cual todos atravesaremos las pruebas, retos y aprendizaje que este signo nos traerá y se manifestará en la mayoría de los casos afectando las condiciones de la casa que en nuestro horóscopo ocupa dicho signo, como parte del proceso de tránsito hacia la conciencia tal como ocurre todos los años y a lo largo de todas las vidas.

Es nuestra elección seguir haciéndolo de manera inconsciente, prueba error, prueba error, hasta que finalmente un día aprendamos las lecciones, o elegir remontarnos por encima de nuestra naturaleza básica, conquistando nuestra naturaleza Divina, siguiendo el camino del héroe o la heroína, tal como lo han hecho los iniciados y que se puede ver representado en los 12 trabajos de Hércules, el héroe mítico.

Para hacerlo de manera consciente, debemos apoyarnos en 2 elementos muy importantes: el esfuerzo consciente y el sufrimiento voluntario. La primera condición se trata de ir más allá de nuestra zona de confort y la segunda, reconocer que a veces limitarnos de ciertos placeres para no caer en los excesos y las adicciones, puede resultar momentaneamente doloroso o restrictivo, pero a la larga nos llevará a un nivel superior.  

A nivel oculto el portal de Sagitario se relaciona con el 9º trabajo de Hércules, cuando el héroe mítico se enfrenta a las aves del pantano de Estínfalo y logra hacerlas huir, sonando unos címbalos o platillos. 

El pantano de Estínfalo representa una mente no cultivada, es el ambiente en el que se producen los pensamientos, cuando les damos rienda suelta y terminan apoderándose de nuestra vida, algo viscoso e impenetrable que puede terminar consumiéndolo todo. 

La flecha es la palabra que una vez pronunciada no nos pertenece y no puede ser detenida. Son los juicios que pronunciamos como sentencias sobre los otros y que pueden dañar más allá de lo que podemos imaginar. Por lo mismo, Sagitario es el signo del silencio, aquietar la mente y las palabras. Representa el momento de la crisálida, cuando nos encontramos en proceso de transformación, nuestra fortaleza está en permanecer en quietud, en nuestro interior. 

La flecha lanzada por el arquero-centauro, representa también una vida vivida con dirección y propósito y el centauro, la necesidad de sobrepasar nuestra naturaleza básica animal desarrollándonos más allá de la naturaleza humana hacia la conquista de nuestra naturaleza Divina.

Fortalezas

      . Habilidad para definir metas a largo plazo

      . Capacidad para realizar ajustes

      . Habilidad social

      . Simpatía arrolladora cuando se lo propone

      . Capacidad para contagiar su entusiasmo a lo largo del desarrollo de los proyectos 

        Comunes.

 

Debilidades

. Acomodo de las reglas a su punto de vista

. Dificultad para contactarse con el presente

. Ambigüedad entre la necesidad de mandar y la necesidad de recibir pautas.

. Caprichosos y volubles al establecer acuerdos y llevarlos a cabo

. Dificultad para valorar el tiempo

. Luz en la calle y oscuridad en la casa

 

Lo que le agrada

  • La libertad, la independencia total.
  • La legislación clara y pormenorizada.
  • El entusiasmo, la alegría, los grandes proyectos.
  • Compartir con amistades.
  • Estar al aire libre.

 

Lo que le desagrada

  • La vida rutinaria.
  • Que sus condiciones no sean respetadas.
  • La injusticia y el estancamiento.
  • No poder viajar o no poder cambiar de meta.
  • Estar encerrado demasiado tiempo, aislado de sus amistades.

 

Por: María Patricia Ramírez Mejía.

Astróloga.