Por: MariLuz Rojas Zurita

Isabel Sánchez se denomina Mujer Zahorí, trabaja en el mundo de las energías sutiles, siendo su tarea la de detectar las frecuencias no visibles… Un mundo que en el inicio ella no entendía.

Después de experimentar una serie de energías, Isabel llegó al mundo de las terapias por necesidad de entender todo el desorden que la rodeaba, tanto interior como exterior. De esta manera, al poner orden en su hogar, se dio cuenta que automáticamente se alineaba la energía de su cuerpo, mente y en sus emociones. 

“Sentir todo este orden me animó a seguir en el mundo de la sanación y es así como actualmente me dedico a hacer sanaciones de espacios, casas, edificios, oficinas, sano a distancia las energías de las personas e incluso de animales”.

Es así que se inicia en la radiestesia, técnica que consiste en armonizar las afectaciones telúricas, electromagnéticas, históricas y cósmicas que hay en una casa o la búsqueda de aguas subterráneas en solares.

La radiestesia, también conocida como rabdomancia o zahorí, es una técnica milenaria empleada con el principal fin de encontrar corrientes de agua, lagos subterráneos, a través de la percepción de radiaciones de otros cuerpos. A través de este método se demuestra que nuestro organismo es un receptor que capta las radiaciones emitidas por otros organismos y por las diversas formas de energías, tanto sensoriales como ultra sensoriales o astrales.

Vivimos inmersos en un mar de radiaciones naturales y artificiales. Toda casa, edificación o local es un ser vivo. Consecuentemente, si está en un buen estado es capaz de generar, acondicionar y nutrir la vida en su interior, en caso contrario puede inducir o acelerar los procesos de degeneración y molestias de quienes la habitan”.

Esta mujer zahorí, nos dice que si un hogar coincide con aguas subterráneas, aunque sea en un edificio, se tendrá problemas para dormir y descansar, por la energía del lugar. Otro motivo por el que las personas se pueden ver afectadas, dice que son las energías desordenadas, ya sea porque las personas colocan las cosas desorganizadas en la casa, porque se construye en lugares donde no se debería o porque en el solar hay antiguas energías atrapadas.

Isabel concluye diciéndonos que cualquier persona puede ser una mujer zahorí. Ella dirige talleres para grupos de mujeres y nos comenta que cualquiera que esté interesada en conocer el mundo físico y tomar conciencia de los estímulos que nos rodean, puede despertar esta sensibilidad, ya que todos somos capaces de conectar con ella al estar dentro de nosotros. Solo hace falta invocarla y silenciar el cuerpo para escucharla.

Por: MariLuz Rojas Zurita.
Terapeuta Holística. Facilitadora en Constelaciones familiares.
Coaching Periodismo y ciencias de la comunicación.
mariluzrojaszurita@gmail.com · +34 659 18 26 65