Por: MariLuz Rojas Zurita

Una de las capacidades más hermosas que tenemos los seres humanos es poder sentir las emociones. En el lenguaje español hay más de 400 palabras asignadas para nombrar a esas sensaciones que nuestro cuerpo está percibiendo, aunque casi siempre nos limitamos a mencionar pocas de ellas.

 Al igual que te ocupas de que tu cuerpo esté limpio por fuera, también necesitas hacerlo por dentro; por ello es importante cuidar qué emociones habitan en tu ser. ¿Te has preguntado si estas lleno de emociones que te facilitan disfrutar la vida o más bien si son emociones que te mantienen atrapado en la desazón y el dolor?.

Todas las emociones tienen un propósito al pasar por tu cuerpo. Ninguna emoción es mala o buena, cada una de ellas te está revelando de qué manera estás viviendo una situación, así, por ejemplo, cuando vienen a ti la tristeza y la nostalgia, te están demostrando que necesitas cuidarte, mimarte, aceptar situaciones, soltar o desapegarte…

Tenemos dos emociones que nos llevan a picos o extremos y son la euforia y la depresión. Quedarte atrapado en cualquiera de ellas te impide vivir el presente, ya que al convertirse en una constante te olvidas de pisar tierra firme y experimentar lo que tienes ahora.

Mientras estás viviendo la euforia estás desconectado de tu realidad, de tus responsabilidades y las cosas que te tocan vivir en el día a día. Estado que a veces es necesario para quitarte el estrés, pero peligroso para quedarse enganchado en él y no querer volver a la realidad; en algún momento puedes caer y darte un buen golpe.

transitando las emociones, mariluz

 

Otra emoción con la cual conectamos inevitablemente en la vida es el dolor. Nos llega después de una pérdida, separación o cualquier experiencia que nos hubiera hecho daño. Sin embargo, quedarnos atrapado en ese dolor nos lleva a la depresión, una emoción que nos mantiene en el pasado, impidiéndonos avanzar, reconocer el presente y estar abiertos a nuevas experiencias que la vida nos ofrece.

Por otro lado, puede que una persona viva con sus emociones en un estado de congelación. Por lo general, esto ocurre a partir de un fuerte impacto experimentado en la infancia o en los primeros años de vida; como mecanismo de defensa y sobrevivencia se desconecta de las emociones.

La forma en que gestionemos nuestras emociones afectará directamente en nuestra salud no solo psicológica sino también física. Cualquier emoción que evites vivir, al final, tu cuerpo te la mostrará con algún síntoma físico.

Estar atentos a nuestras emociones, escuchar nuestro cuerpo y dejar que ellas lo transiten, nos permite comprender lo que nos está pasando en cada momento, cómo lo estamos viviendo y qué necesidades tenemos. También nos posibilita mantener más fácilmente lazos sociales y afectivos con nuestro entorno.

¡Sentir nuestras emociones significa estar vivos!

MariLuz Rojas - ConCiencia Magazine
Por: MariLuz Rojas Zurita.
Terapeuta Holística. Facilitadora en Constelaciones familiares.
Coaching Periodismo y ciencias de la comunicación.
mariluzrojaszurita@gmail.com · +34 659 18 26 65