Por: MariLuz Rojas Zurita

Esta semana continuamos con el tema de la importancia del lenguaje verbal en el desenvolvimiento de nuestra vida para expresar nuestro sentir, puntos de vista, ideologías y nuestras interpretaciones de las cosas.

Se ha demostrado que según el tipo de lenguaje que se utilice en la comunicación, se produce un efecto determinado en la conducta de las personas y también en su manera de concebir el entorno en el que vive. Cada individuo puede observar la realidad a través de un filtro positivo o negativo, según el que utilice será lo que manifieste con sus palabras.

Mark Waldman estudia la influencia de las palabras en nuestro sistema neurológico y dice que cuando pronunciamos tres, cuatro o cinco expresiones positivas por cada expresión negativa, podemos construir un cerebro saludable, cambiando la estructura neurológica que crea ansiedad y preocupación.

Por ello, es importante ser conscientes de la utilización de las palabras para expresarnos, ya que de esto dependerá como tomamos las circunstancias que nos rodean.

Si en nuestro vocabulario se encuentran palabras en su mayoría negativas, por ejemplo, “no”, “nunca”, “obstáculos”, “difícil”, “imposible” o “problema”, nuestro cerebro conecta con las hormonas del estrés y nos pone en alerta, segregando cortisol y afectando de esta manera a nuestro sistema inmunológico, en definitiva, a   nuestra salud y bienestar.

Por el contrario, si en nuestro vocabulario utilizamos expresiones como “beneficio”, “logros”, “alegría” “motivación”, “plenitud”, “sonrisa”, “agradable”, “posible”, “amor”, “oportunidad”, es un lenguaje positivo que conecta con áreas vinculadas con las emociones y la segregación de dopamina, relacionadas con el bienestar y el sistema inmunológico alto.

Solo cambiando el vocabulario ya tienes un nuevo camino que recorrer. Si te quedas en el lamento y el victimismo solo veras impedimentos, si comienzas a conectar con un vocabulario optimista, de forma extraordinaria podrás sentir como cambia tu energía y tu forma de ver las circunstancias que te rodean.

A través de las palabras podemos hacer reír, llorar, sufrir, desesperar o animar a los demás y lo más importante, podemos determinar nuestro propio estado anímico y nuestra forma de vivir la vida.

Por: MariLuz Rojas Zurita.
Terapeuta Holística. Facilitadora en Constelaciones familiares.
Coaching Periodismo y ciencias de la comunicación.
mariluzrojaszurita@gmail.com · +34 659 18 26 65