Por: Emiliano Matesanz

Quiero estar en África. Hay algo aquí. Es como viajar al galope en un caballo salvaje e ingobernable, sujeto de su crin con todas mis fuerzas para no salir volando. Me gusta este viaje, sentir el viento en la cara, soltar una mano y tocar el cuello caliente y sudado del noble animal. Me gusta el olor y el polvo que dejamos en el camino. Y cuando tengo miedo de caerme me recuesto, apoyo mi cabeza en la cresta y escucho sus latidos como tambores que me calman.

No hay silencio, siempre me llaman, escucho mi nombre en todas partes, discusiones, risas, cantos. Los truenos hacen temblar la tierra, la lluvia es violenta y el viento arrecia. No puedo estar solo, un ejército de niños me acompaña.

Me dedico a construir juegos con materiales reutilizados. Juegos grandes, normalmente pensados para ocupar la calle en festivales, ferias y fiestas populares. Los construimos con bicicletas viejas, ollas, amortiguadores de coches, metales, plásticos, maderas y todo tipo de materiales en desuso.

emiliano

En los últimos años recorrí muchos kilómetros viajando a distintos festivales, sobre todo en España, pero también en otros lugares del mundo como Australia, Francia o Argentina. En el 2018 viajamos a África con nuestro proyecto por primera vez. Llegamos hasta una aldea en Gambia, pasando antes por Marruecos, Mauritania y Senegal. En ese viaje llevamos en el remolque un carrusel a pedales construido con chatarra. Visitamos aldeas, pueblos y ciudades. Dormimos en la carretera, atravesamos el desierto y cruzamos fronteras imposibles. Fue una experiencia única, emocional, con altibajos, siempre al borde del abismo, pero que al final conseguimos superar con éxito.

Hace tres meses llegué a Sierra Leona, lo hice gracias al apoyo de la fundación Heres, Child Heroes, algunos amigos y sobre todo de mi familia. Aquí trabajo con veintidós niños y niñas de entre quince y dieciocho años que fueron rescatados de la calle por los salesianos del centro Don Bosco. Cada día son más los que quieren participar del proyecto, pero por ahora no tenemos el espacio ni la infraestructura adecuada para poder aumentar el número de alumnos. 

Divididos en dos grupos trabajamos una media de ocho horas diarias, cuatro con cada grupo. El proceso de aprendizaje es lento y aunque dedicamos algo de tiempo a la parte teórica, focalizamos este curso en el conocimiento que se obtiene con la práctica. En estos tres meses todos han alcanzado un nivel básico en soldadura, también aprendieron a cortar con la sierra sin fin, a cortar con radial, medir ángulos, pulir metales e interpretar planos. Al principio construimos maquetas, hicimos bancos, sillas y otros objetos simples que nos sirvieron para practicar y desarrollar la técnica. Hace algo más de un mes empezamos a construir los juegos del primer parque infantil del Don Bosco Fambul, del que se beneficiarán más de ciento ochenta niños y niñas que viven en el centro.

En Sierra Leona se educa con la vara, en los colegios cada maestro lleva la suya y no dudan en utilizarla para imponer el orden. Golpear a los niños no está mal visto. Aquí funciona la ley del más fuerte para todo. Si vas en coche deberás echarte a un lado cuando te topas de frente con un camión, si vas en moto tendrás que ser muy hábil para esquivar a los coches, si caminas por la ciudad debes ir muy atento, no te puedes relajar, cualquier cosa podría acabar contigo. Pero si eres un niño y estás en la calle todo es peor, los adultos no velarán por ti, serás el último de la fila para todo. No tendrás ningún derecho y deberás ser muy fuerte para sobrevivir.

Los niños y las niñas que llegan a Don Bosco Fambul son verdaderos superhéroes, no tengo palabras para expresar mi gratitud a todos los que hacen posible y colaboran de una o de otra manera para hacer este proyecto posible. Gracias a vuestro esfuerzo yo seguiré al galope, sujeto con todas mis fuerzas a las crines de este caballo salvaje que avanza con ilusión para intentar crear una infancia más justa.

Por: Emiliano Matesanz

Artista juguetero

 Sierra Leona, Julio de 2021.

Gracias por su aportación y solidaridad

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