Por: Ramon Rossell

La consciencia tiene que llegar con la piedad y la sensibilidad, de tal forma que los actos que consideramos banales y automatizados como beber un vaso de agua, hagamos que sean un acto consciente.

¿Puedes pensar en algo más simple que beber un vaso de agua?

No, no puedes y precisamente algo tan simple es lo que hay que elevar a la categoría de lo más extraordinario. Éste es el puente para traspasar el mundo terrenal y adentrarse en un mundo consciente. Como si el vaso de agua y todos los humanos se hubieran hecho uno. A menos que el agua se haga divina, tú tampoco lo serás.

Porque lo más sencillo tiene que convertirse en extraordinario, lo menos valorado tiene que ser valorado, la tierra tiene que convertirse en un lugar amable. Solo si traspasas este puente, te darás cuenta de que todos somos uno…

Cuando te digo reinvéntate, si hace falta, y tomate un vaso de agua, te estoy diciendo: hazte más consciente, aún más amable  si cabe  y no entrarás en todo esto sin sentido.

Cuando bebas un vaso de agua, recuerda que necesitamos personas conscientes y amables. 

Por: Ramon Rossell

Escritor Inspiracional